El corte de la vara dulce


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El corte de caña es una de las actividades más pesadas del campo morelense, y tal trabajo lo realizan principalmente personas indígenas traídas por los industriales cañeros principalmente de los poblados más pobres del estado de Guerrero, donde cualquiera acepta el trabajo con tal de ganarse $25 por tonelada de caña cortada. Esta fotografía la tomé en la zafra del 2009-2010 en los campos de Amador Salazar (San Miguel 30).

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Sala de cultura “San Miguel 30”


Pocas son las comunidades que cuIMG-20140220-WA0002entan con espacio abiertos para realizar actividades culturales que despierten la creatividad y fomenten la cooperación comunitaria de la gente, y Amador Salazar es uno de los pueblos que de momento cuenta con un espacio así, la Sala de Cultura “San Miguel 30”. Se encuentra ubicada a un costado de la cancha de usos múltiples de la comunidad, y su horario es de 6 PM a 9 PM.

Entre los cosas que podemos encontrar en la Sala de Cultura están una pequeña biblioteca que aunque no tiene mucha bibliografía, lo que hay es variado, por lo que sin duda cualquiera puede tener una buena lectura al hacer una visita; juegos de mesa, para agilizar la destreza mental; balones deportivos para “echar la reta” en la cancha y hacer un poco de ejercicio.

También se realizan algunas actividades recreativas, como los talleres de manualidades-reciclado y las funciones de cine. Vale la pena, si vives en Amador Salazar (San Miguel 30), darte una vuelta de vez en cuando por la Sala de Cultura, hay que aprovechar que contamos con este espacio, y si no vives en este pueblo, vale la pena visitarlo y pasarte un rato por la Sala.

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Relatos de un Jaramillista que vivió en Amador Salazar (San Miguel 30)


Mi abuelito también fue un jaramillista. Él falleció hace ya unos años, pero tuve la fortuna de escuchar de su voz varios relatos sobre sus pequeñas participaciones con Rubén Jaramillo. Para quien no lo sabe, Rubén Jaramillo fue un luchador agrario, un campesino que luchó al lado de Emiliano Zapata en la revolución mexicana y que después, a partir de 1943 se levantó en armas en calidad de rebelde contra el mal gobierno en varias ocasiones, pues los campesinos del estado de Morelos, continuaban sin ver la justicia que había prometido la revolución. Perseguido, acorralado y finalmente asesinado, Rubén Jaramillo es uno de los líderes populares que la lucha social y el campesinado de morelos no deben olvidar, y hoy que tengo la posibilidad, quiero dar a conocer aunque sea estos breves relatos que recuerdo haber escuchado de mi abuelo.

“Desde allá, en la loma (señalando hacia el poniente) mirábamos a los pelones como pasaban por el tren, como pasaban por el pueblo. Pero Jaramillo era de buen corazón y no quería matarlos. Él me decía: míralos nada mas, como se nos pasean. Si nosotros quisieramos nos los echabamos bien fácil con una emboscada, pero no tiene caso, ellos simplemente vienen cumpliendo órdenes, ellos no tienen ningún mando, no tiene caso matarlos. Y simplemente los dejábamos pasar”.

Mi papá también me cuenta que mi abuelo era el hombre de confianza de Jaramillo en San Miguel 30, que en ocasiones era el comisionado para llevar los tacos a los rebeldes, y que en otras ocasiones, cargaba las mulas con zacate, y entre el zacate metían los fusiles bien escondidos para llevárselos a los jaramillistas.

Hay una historia más que me cuentan y es una de las que más me impresionan, pues con ella me da la idea de que el pueblo entero estaba con los jaramillistas. Que en una de las veces que los jaramillistas estaban alzados en armas, la casa de mis abuelos ubicada en algún punto de San Miguel Treinta se incendió por accidente. La casa, claro está, de una familia campesina, era de zacate, por lo que el fuego se extendió rápidamente, y por más que una enorme cantidad de vecinos se acercó a ayudar en el intento de apagar el fuego, nada se consiguió, además de que se escuchó todo el tiempo una tronadera.

Sólo les quedó mirar como la casa se consumía en el fuego, y que cuando finalmente el incendio cesó, lo único que sobresalía entre las brazas eran los cañones de los fusiles que la casa escondía. Una gran cantidad de armas, tal que todo mundo  obviaban de qué se trataba, y la tronadera que se escuchaba mientras la casa ardía era la munición que acompañaba a ese armamento, por eso resultó imposible apagar el fuego.

A partir de ese suceso, la familia entró en pánico, pues pensaban que no faltaría quien avisara de lo visto al gobierno y que éste viniera a tomar cartas en el asunto, pues todos los que llegaron a intentar ayudar a apagar el fuego se dieron cuenta de que mi abuelo guardaba armas de los jaramillistas; sin embargo, nunca sucedió, nadie le avisó al gobierno de que un habitante del pueblo era cómplice del los rebeldes. Y por eso digo que este suceso demuestra que el pueblo estaba con Jaramillo.

Tal vez son relatos innecesarios, pues ya hay una gran cantidad de mejores relatos sobre el jaramillismo plasmados en libros y videos, pero aún así, quise redactarlos para que aunque sea de manera informal, haya un registro de ellos. Tal vez y hay muchas personas que al igual que yo, han escuchado de sus padres y abuelos relatos sobre los jaramillistas de los cuales, ningún registro se tiene, y yo creo que cualquier dato, cualquier recuerdo es interesante y de suma importancia para ir reconstruyendo esta historia que vale la pena no olvidar.

¿Y la información sobre los permisos de La provincia de Casas GEO?


El día 24 de enero de este 2014 se interpuso un recurso de inconformidad ante el Instituto Morelense de Información Pública y Estadística por la falta de respuesta a las solicitudes de información que se han hecho respecto a los permisos concedidos a Casas GEO para construir su unidad habitacional “La Provincia” por parte del ayuntamiento de Tlaltizapán encabezado por el Dr. Matías Quiroz, y donde el director de la Unidad de Información pública es  Jesús Caspeta Muñoz. Su tiempo límite para responder se terminó, por lo que se interpuso esa queja. El IMIPE tiene 30 días hábiles más para la resolución de tal caso, por lo que la nueva fecha que tenemos para recibir tal información es el 5 de marzo del 2014, por lo cual, no se ha podido avanzar en la demanda correspondiete para solucionar los problemas que nuestros pueblos tienen contra la inmobiliaria. Seguimos en espera de esa información para poder proceder legalmente, por mientras, nos hemos podido dar cuenta de que el ayuntamiento de Tlaltizapán, más allá de no tener interés alguno en resolver el problema, niega la información que está obligado a dar lo cual da a entender que preferiría que ni se nos resolviera.

Para proceder legalmente no tenemos otra opción más que esperar esta resolución, para que la demanda pueda tener un sustento en la información adecuada sobre esos permisos. En caso de que el IMIPE tampoco pudiera resolver la situación y la información no sea entregada, la demanda ya podría proceder sin tener la información pero argumentando su inexistencia deducida de la negación a la entrega de la misma. En este momento aún no se puede alegar tal, puesto que aún hace falta agotar este último recurso ante el IMIPE; sin embargo, políticamente hay muchas cosas que se pueden hacer, de la gente de nuestros pueblos depende. El problema de buscar otro tipo de acciones es que poca gente participa. Las veces en que se hicieron protestas la representación popular fue mínima, tomando en cuenta la cantidad de personas que vivimos aquí. La demanda sin duda debe ir acompañada de acción política, y es necesario irse preparando, esperamos que haya respuesta de la población si realmente el pueblo está interesado en evitar los daños que la empresa Casas GEO está generando.

Colorido atardecer desde los campos de Amador Salazar (San Miguel 30)


Mirar el cielo de la fotografía, cuántos colores.

Mirar el cielo de la fotografía, cuántos colores.

Mucha gente del pueblo, especialmente chavos suelen decir que nuestros pueblos son aburridos, que no hay nada bueno que hacer, que no hay atracciones; pero seguramente pocos se han tomado la molestia de mirar un atardecer, que es un bonito espectáculo, claro, siempre que las nubes no lo impidan. En la foto sólo hay una cosa que no me gusta, y me refiero a la unidad habitacional de Homex, que ha devastado el cerro de Atlacholoaya.