¿Por qué es mejor opción plantar un guamuchil que un ficus?


17918454_1809371419384659_699115739_n

Por años se ha introducido en México el ficus y se ha convertido en la especie favorita, no sólo a nivel individual o familiar, sino incluso institucional y hasta comunitario. Dicho árbol, tiene importantes ventajas respecto a otras especies que quizá lo hace ser el preferido de muchos, como podrían ser su rápido crecimiento, su facilidad de manejo y recorte y sobre todo, la abundante sombra que brinda, sin dejar a un lado, claro está, que lucen bien.

La idea de facilidad de manejo y la adaptabilidad que la especie tiene a casi cualquier suelo y clima es parte del principio de dominio que la civilización occidental ha interiorizado en la cultura que nos ha sido transmitida, ya que reconocemos casi como natural la posibilidad de dominar la naturaleza como si esta estuviera obligada a adaptarse a nuestras necesidades.

Por eso mismo, pensamos que es tan normal introducir una especie en un terreno que no es su lugar de origen y ponerlo ahí porque nos resulta más cómodo, que porque tiene mayor follaje, que porque se puede mantener recortadito, que porque no tiene espinas, etc.

Para esta forma de representarse el mundo, el ficus parece ideal, por el contrario, una especie como el guamuchil resulta una especie sumamente complicada. Al igual que el ficus, crece rápido; sin embargo, a diferencia de aquel, al guamuchil no se le puede moldear tan fácilmente, en parte por la estructura de sus ramas que son menos frondosas y además, tienen una muy finas espinas, las cuales impiden que muchos se animen a acercárseles.

El guamuchil en este sentido, resulta un árbol bastante rebelde, porque se defiende ante la dominación, y a muchos no nos gusta mucho la idea de no ser capaces de tener el control, y menos si se trata de una planta. Además el guamuchil se reproduce sin mayor dificultad, y si tenemos uno, no tarda en tirar semilla, y esa semilla sin cuidados ni riegos, nace y crece y en dos años, ya está dando frutos de nuevo, y así los campos se van llenando de árboles espinudos y “sin forma” que a nadie le gustan.

Mientras que el guamuchil es un árbol originario de México, es ficus no lo es, y habría que tomar en cuenta que, los árboles introducidos de ecosistemas ajenos, suelen ser una de las principales causas de plagas, pues las traen de un lugar a otro, además de que alteran el equilibrio natural del ecosistema al que se introducen de manera artificial, lo cual implica la pérdida de muchas especies nativas, no sólo de plantas, sino también de animales.

Del ficus, además, se han hecho estudios sobre el secreto de su rápido crecimiento, y los resultados han mostrado que esto se debe a que absorben gran cantidad de nutrientes de la tierra constantemente, dejando a las plantas nativas sin los suficientes, así también, para que sea capaz de sobrevivir, requiere ser constantemente regado en sus primeros años.

El guamuchi por otra parte, casi puede sobrevivir sin agua. Es por ello que abunda en los cerros de clima seco, donde el agua es escasa, y donde hace mucho calor, es decir, ideal para la zona sur de Morelos. Eso no impide que tenga amplio follaje y brinde bastante sombra y que alcance impresionante tamaño en tan poco tiempo. En muchas ocasiones, en los pueblos el árbol es utilizado como cerco vivo para delimitar terrenos y proteger cultivos, debido a sus pequeñas y puntiagudas espinas.

El recorte del árbol mexicano, brinda un excelente combustible, ya que su leña es maciza, mientras que las del ficus es bofa y no tiene ningún rendimiento cuando preparamos el mole en cazuela de barro, y sólo porque hoy en día ya no es común hacer casas en donde sus muros y vigas sean troncos de grandes árboles, porque los de guamuchil demostraban de esa manera su fortaleza. Si hiciéramos una con madera de ficus, seguro se truena con el peso del zacate.

Además, en sus distintas variedades, el guamuchil da un fruto bastante interesante. Algunos son muy dulces, otros semidulces, amargos o semiamargos. Estos se pueden comer crudos, tiernos y hasta secos. Y cuando la variedad es amarga, se pueden asar al fuego, el ficus no da ningún fruto comestible. Leí por ahí en alguna parte del Internet, que incluso la semilla molida es utilizada para combatir hongos de los cultivos y otras plagas como esos famosos gusanitos cogolleros que se comen las mazorcas de la milpa.

Finalmente, todas las partes del árbol tienen usos medicinales, los cuáles se encuentran albergados en las contramemorias de los pueblos que saben utilizar la corteza, las hojas, el fruto y su cáscara, conocimiento que se perdería si este árbol desapareciera, y en realidad, aveces pareciera que va a desaparecer, pues cada vez son más talados para reemplazarlos por otras especies, cuando estos resultan ideales para reforestar.

Básicamente se sabe que es astringente, por lo que puede ser usado para sanar heridas, para combatir diarreas, como anti-inflamatorio, para sanar úlceras y en general, para cualquier tipo de malestar estomacal, aunque sus usos se extienden en gran medida, por lo que resulta una importante tarea no dejar perder todos esos saberes que seguramente la gente de mayor edad de nuestros pueblos conoce, y para ello es importante priorizar la plantación de este tipo de especies por sobre la de las especies ajenas a nuestro territorio.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s