Los perros en la vida campesina


A lo largo de generaciones, los campesinos de las tierras zapatistas, se han visto acompañados en su cotidianeidad por una fiel especie que cada mañana, suelen salir de casa acompañando al trabajador del campo, bien sea que éste vaya a pie, a caballo o en los últimos años incluso, en camioneta, el perro sigue siendo incluido para ir todos los días al jornal, y en los caminos de saca de los ejidos, con sus canales, estos animales disfrutan del camino corriendo y bañándose alegremente, se les nota en su rostro la sensación de sentirse libre mientras corren por los grandes campos.

De igual manera, nosotros disfrutamos de la compañía de estos animales, y cada mañana los llamamos al salir. Sin duda alguna el perro juega un papel importante en la construcción social de la vida campesina, bien sea como compañero, o como guía o guardián. Recordemos que, tanto humanos como perros, somos especies sociables que generalmente preferimos la compañía que la soledad, así que, seguramente la compañía del perro nos ayuda inconscientemente a sentir menos pesado el trabajo.

Por otra parte, habría que documentar la importancia que han tenido posibles saberes ancestrales de la gente de los pueblos, acerca de las mejores capacidades que tienen los perros sobre los seres humanos como el olfato y el oído, de los cuales todos sabemos que los caninos los tienen mejor desarrollados, y posiblemente ello nos haga también sentirnos más seguros durante el día si estamos acompañados por un cuadrúpedo.

Quizá en esas capacidades y la necesidad de no sentirse solo han construido a lo largo de los años una relación social del perro con el campesino. Es muy interesante especular de como se fueron construyendo estos vínculos, seguramente más interesante sería documentarlo. ¡Ya nos daremos a esa tarea!

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Esta foto la tomamos hace 5 años en los campos de San Miguel 30.

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Conmemoración del natalicio de Emiliano Zapata en UNICAM, Atlacholoaya


Por la red nos hemos encontrado con esta convocatoria y queremos ayudar a difundirla.

¡Zapata Vive!

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A 95 años de tu asesinato, tu pueblo no te olvida, mi general Zapata


A 95 años del asesinato de este lider agrario, la lucha por la tierra y libertad sigue vigente. En nuestros pueblos no te olvidamos, mi general. Eres símbolo de identidad del campesino mexicano, y muy en especial, del campesino morelense. Los malos gobiernos también dicen recordarte con respeto y honor, pero mienten. A ellos no les queda más que recordarte, porque saben que el pueblo sí te respeta y ellos necesitan agarrarse de tu figura y tus ideales para intentar ganarse también el respeto del pueblo. Pero hasta un ciego se da cuenta de que ellos son parte del los mismos que te asesinaron. Estos gobiernos que siguen traicionando al campesino, que siguen arrebatándole las tierras y entregándoselas a los nuevos caciques que hoy vienen con el la bandera del progreso. Su progreso que consiste en destruir el campo que nos da de comer para poner industrias que envenenan nuestro territorio.

¡Zapata vive y la lucha sigue! Que sigan los malos gobiernos recordándote con sus discursos vacíos, los verdaderos herederos de tu legado te recordamos dándole continuidad a esa lucha por la que diste tu vida. ¡Porque el color de la sangre jamás se olvida!

Ésta es una bella canción que el pueblo ha compuesto en tu memoria:

Relatos de un Jaramillista que vivió en Amador Salazar (San Miguel 30)


Mi abuelito también fue un jaramillista. Él falleció hace ya unos años, pero tuve la fortuna de escuchar de su voz varios relatos sobre sus pequeñas participaciones con Rubén Jaramillo. Para quien no lo sabe, Rubén Jaramillo fue un luchador agrario, un campesino que luchó al lado de Emiliano Zapata en la revolución mexicana y que después, a partir de 1943 se levantó en armas en calidad de rebelde contra el mal gobierno en varias ocasiones, pues los campesinos del estado de Morelos, continuaban sin ver la justicia que había prometido la revolución. Perseguido, acorralado y finalmente asesinado, Rubén Jaramillo es uno de los líderes populares que la lucha social y el campesinado de morelos no deben olvidar, y hoy que tengo la posibilidad, quiero dar a conocer aunque sea estos breves relatos que recuerdo haber escuchado de mi abuelo.

“Desde allá, en la loma (señalando hacia el poniente) mirábamos a los pelones como pasaban por el tren, como pasaban por el pueblo. Pero Jaramillo era de buen corazón y no quería matarlos. Él me decía: míralos nada mas, como se nos pasean. Si nosotros quisieramos nos los echabamos bien fácil con una emboscada, pero no tiene caso, ellos simplemente vienen cumpliendo órdenes, ellos no tienen ningún mando, no tiene caso matarlos. Y simplemente los dejábamos pasar”.

Mi papá también me cuenta que mi abuelo era el hombre de confianza de Jaramillo en San Miguel 30, que en ocasiones era el comisionado para llevar los tacos a los rebeldes, y que en otras ocasiones, cargaba las mulas con zacate, y entre el zacate metían los fusiles bien escondidos para llevárselos a los jaramillistas.

Hay una historia más que me cuentan y es una de las que más me impresionan, pues con ella me da la idea de que el pueblo entero estaba con los jaramillistas. Que en una de las veces que los jaramillistas estaban alzados en armas, la casa de mis abuelos ubicada en algún punto de San Miguel Treinta se incendió por accidente. La casa, claro está, de una familia campesina, era de zacate, por lo que el fuego se extendió rápidamente, y por más que una enorme cantidad de vecinos se acercó a ayudar en el intento de apagar el fuego, nada se consiguió, además de que se escuchó todo el tiempo una tronadera.

Sólo les quedó mirar como la casa se consumía en el fuego, y que cuando finalmente el incendio cesó, lo único que sobresalía entre las brazas eran los cañones de los fusiles que la casa escondía. Una gran cantidad de armas, tal que todo mundo  obviaban de qué se trataba, y la tronadera que se escuchaba mientras la casa ardía era la munición que acompañaba a ese armamento, por eso resultó imposible apagar el fuego.

A partir de ese suceso, la familia entró en pánico, pues pensaban que no faltaría quien avisara de lo visto al gobierno y que éste viniera a tomar cartas en el asunto, pues todos los que llegaron a intentar ayudar a apagar el fuego se dieron cuenta de que mi abuelo guardaba armas de los jaramillistas; sin embargo, nunca sucedió, nadie le avisó al gobierno de que un habitante del pueblo era cómplice del los rebeldes. Y por eso digo que este suceso demuestra que el pueblo estaba con Jaramillo.

Tal vez son relatos innecesarios, pues ya hay una gran cantidad de mejores relatos sobre el jaramillismo plasmados en libros y videos, pero aún así, quise redactarlos para que aunque sea de manera informal, haya un registro de ellos. Tal vez y hay muchas personas que al igual que yo, han escuchado de sus padres y abuelos relatos sobre los jaramillistas de los cuales, ningún registro se tiene, y yo creo que cualquier dato, cualquier recuerdo es interesante y de suma importancia para ir reconstruyendo esta historia que vale la pena no olvidar.

La conformación del Ejido de San Miguel 30, hoy Amador Salazar, primera parte.


De acuerdo con la resolución presidencial que dota de tierras a los vecinos de la Congregación de “San Miguel Treinta”, Municipio de Tlaltizapán, ex-Distrito de Juárez del Estado de Morelos promovida por los propios interesados:

RESULTADO PRIMERO: con fecha 28 de febrero de 1921, los vecinos de la Congregación de “San Miguel Treinta”, solicitaron al gobernador del Estado, se les dotara de tierras por ser agricultores y carecer de las necesarias con que satisfacer sus necesidades, de conformidad con la ley de 6 de enero de 1915.

RESULTADO SEGUNDO: Que remitida tal solicitud a la Comisión Local Agraria para su tramitación, durante esta se comprobó de acuerdo con la citada Ley y Circulares relativas de la Comisión Nacional Agraria que “San Miguel Treinta” tiene la categoría política de Congregación a la que fue elevada por el Decreto número 24 de Fecha 22 de diciembre de 1920: que el número de agricultores jefes de familia según el padrón debidamente certificado, es de 39; pero de estos hay que descontar 15 individuos que se encentran repetidos en el mismo padrón, quedando en realidad 24 jefes de familia con derecho a dotación; que de estos, ninguno posee tierras en propiedad y las siembras pertenecen a la hacienda de “San Miguel 30” en donde se encuentra enclavada la Congregación peticionaria, siendo la mayoría de los vecinos arrendatarios o jornaleros de dicha hacienda; que el caserío de la congregación abarca una superficie de 15 Hs. 97 As., incluyendo en dicha superficie la parte urbanizada y otra que se ha reservado para los vecinos que no tienen casas y que viven aglomerados en las ruinas del casco de la hacienda; que la finca que necesariamente tendrá que afectarse, es la referida de “San Miguel 30” que tiene una superficie de 12,648 Hs. de la propiedad del señor Manuel Araoz, estando formada dicha finca de terrenos de riego, de temporal y cerril, y en los cuales se cultiva maíz, arroz y frijol, siendo el rendimiento por Hs.  de 125 a 150 por carga de maíz y de 60 a 75 por carga de frijol; y por último, que las distancias de la Congregación a los poblados cercanos es la siguiente: a Santa Rosa Treinta 1 y 1/2  Km; a Temimilcingo 5 Km; y a la estación de Treinta del Ferrocarril de México a Balsas, 1 Km.

RESULTADO TERCERO: La Comisión Local Agraria emitió el dictamen correspondiente, y el gobernador del Estado, con fecha 29 de agosto de 1921 pronunció resolución dotando al poblado peticionario con una extensión superficial de 195 Hs. correspondiendo 5 Hs. a cada uno de los 29 jefes de familia que registra el padrón, distribuidas en la forma siguiente: 2 Hs. de riego, 1 Hs. de temporal y 2 Hs.  de cerril, no debiendo incluirse en la superficie asignada para la dotación, el polígono urbanizado de la Congregación de “San Miguel Treinta”.

[…]

RESULTADO CUARTO: […] No faltando requisito alguno para dictar la presente resolución es de producirse en los términos siguientes:

CONSIDERANDO PRIMERO: Que el artículo 3° de la Ley de 6 de enero de 1915 concede a todos los centros de población agrícola, genéricamente llamados pueblos que carezcan de tierras o no las tengan en cantidad suficiente, el derecho de pedir en su favor la expropiación de las necesarias para formar su ejido; y a “San miguel Treinta”se le reconoce la categoría política de Congregación, comprendida en la fracción VI del artículo 27 constitucional.

CONSIDERANDO SEGUNDO: Qué en el caso concreto de “San Miguel Treinta”, se ha desmotrado plenamente la necesidad que sus pobladores tienen de tierras, porque sus habitantes se dedican a la Agricultura y no poseen las necesarias para cubrir sus necesidades; y esto hace necesario declarar procedenta la dotación a que se refiere este expediente.

CONSIDERANDO TERCERO: Que teniendo en cuenta los datos consignados con anterioridad, la superficie de 195 Hs. 99 As. 99 Cs. que la congregación de “San Miguel Treinta” tiene en posesión provisional, es suficiente para cubrir las necesidades de los 24 jefes de familia que arroja el censo agrario, […] no debiendo comprenderse en esa superficie las 12 Hs. 39 As. 72 Cs. que comprende la zona urbanizada.

CONSIDERANDO CUARTO: Que la superficie destinada a cubrir la dotación, deberá tomarse de la hacienda de “San Miguel Treinta”, con todas sus accesiones, usos, costumbres y servidumbres, siendo dicha expropiación por cuenta del Gobierno Nacional, dejando a salvo sus derechos al propietario para que reclame la indemnización a que hubiere lugar […].

CONSIDERANDO QUINTO: Que la existencia de los bosques y arbolados es de ingente necesidad para asegurar las mejores condiciones climatéricas y metereológicas del país y conservar una de las principales fuentes naturales de la riqueza pública; y que para dar plena satisfacción a las necesidades sociales citadas se hace de tod punto necesaria la explotación en común de los terrenos forestales y el exacto cumplimiento de las leyes de la materia.

Por lo expuesto, con fundamento en los artículos 3°, 9° y 10° de la ley de 6 de enero de 1915, 27 de la Constitución Federal y de acuerdo con el parecer de la Comisión Nacional Agraria, el suscrito Presidente de la República, debía resolver y resuelve:

PRIMERO: Se confirma la resolución del Gobernador de Morelos, fecha 29 de agosto de 1921.

SEGUNDO: Se dota a la Congregación de “San Miguel Treinta”, Municipio de Tlaltizapán, ex-Distrito de Juárez del Estado de Morelos, con una superficie de CIENTO NOVENTA Y CINCO HECTÁREAS, NOVENTA Y NUEVE ÁREAS, NOVENTA Y NUEVE CENTIÁREAS DE TERRENO, localizadas y distribuidas en los mismos lugares y términos en que se encuentran en la posesión provisional; y de las DOCE HECTÁREAS, TREINTA Y NUEVE ÁREAS, SETENTA Y DOS CENTIÁREAS  que ocupa la zona urbanizada y la que se ha reservado para los vecinos que no tienen casas y que viven en las ruinas del casco de la hacienda de “San Miguel Treinta”, de donde deberá tomarse dicha superficie dotada con todas sus accesiones, usos, costumbres y servidumbres, según el plano levantado en el año de 1922 por el Ingeniero J. Vizcano.

TERCERO: Decretase para cubrir dicha dotación, la expropiación dejando a salvo de sus derechos al propietario, en el término señalado por la ley.

CUARTO: se previene a los vecinos de la Congregación de “San Miguel Treinta”, que a partir de la fecha de la actual resolución quedan obligados a mantener, conservar y fomentar la vegetación forestal existente en la superficie del terreno que se les concede y a explotarla en común, aplicándose el producto de dicha explotación a los servicios públicos de la comunidad, en la inteligencia de que el cultivo a que fuere susceptible el terreno de la parte arbolada del ejido, deberá sujetarse a las ordenaciones que sobre el particular contenga la Ley de Bosques respectiva.

QUINTO: Inscríbase en el Registro Público de la propiedad, la modificación que ha sufrido la finca afectada con dicha dotación.

SEXTO: Esta resolución debe considerarse como título comunal, para el efecto de amaparar y defender la extensión total de los terrenos que la misma resolución comprende.

SEPTIMO: El comité Particular Administrativo recibirá los terrenos ya mencionados y organizará la explotación comunal de los mismos, en acatamiento a lo dispuesto por el artículo 27 Constitucional en su párrafo séptimo, fracción VI.

OCTAVO: Las aguas para el riego de las tierras se usarán de acuerdo con un plan general encaminado a obtener el máximo de utilidad, el cual será siempre sujetado a la aprobación de la Comisión Nacional Agraria; y una vez que se acepte dicho plan, se procederá a la construcción de las obras hidráulicas respectivas.

[…]

El documento de la resolución presidencial aquí citada parcialmente se encuentra en los documentos básicos que amparan la propiedad social y posesión de la tiera del ejido de Amador Salazar.