¿Por qué es mejor opción plantar un guamuchil que un ficus?


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Por años se ha introducido en México el ficus y se ha convertido en la especie favorita, no sólo a nivel individual o familiar, sino incluso institucional y hasta comunitario. Dicho árbol, tiene importantes ventajas respecto a otras especies que quizá lo hace ser el preferido de muchos, como podrían ser su rápido crecimiento, su facilidad de manejo y recorte y sobre todo, la abundante sombra que brinda, sin dejar a un lado, claro está, que lucen bien.

La idea de facilidad de manejo y la adaptabilidad que la especie tiene a casi cualquier suelo y clima es parte del principio de dominio que la civilización occidental ha interiorizado en la cultura que nos ha sido transmitida, ya que reconocemos casi como natural la posibilidad de dominar la naturaleza como si esta estuviera obligada a adaptarse a nuestras necesidades.

Por eso mismo, pensamos que es tan normal introducir una especie en un terreno que no es su lugar de origen y ponerlo ahí porque nos resulta más cómodo, que porque tiene mayor follaje, que porque se puede mantener recortadito, que porque no tiene espinas, etc.

Para esta forma de representarse el mundo, el ficus parece ideal, por el contrario, una especie como el guamuchil resulta una especie sumamente complicada. Al igual que el ficus, crece rápido; sin embargo, a diferencia de aquel, al guamuchil no se le puede moldear tan fácilmente, en parte por la estructura de sus ramas que son menos frondosas y además, tienen una muy finas espinas, las cuales impiden que muchos se animen a acercárseles.

El guamuchil en este sentido, resulta un árbol bastante rebelde, porque se defiende ante la dominación, y a muchos no nos gusta mucho la idea de no ser capaces de tener el control, y menos si se trata de una planta. Además el guamuchil se reproduce sin mayor dificultad, y si tenemos uno, no tarda en tirar semilla, y esa semilla sin cuidados ni riegos, nace y crece y en dos años, ya está dando frutos de nuevo, y así los campos se van llenando de árboles espinudos y “sin forma” que a nadie le gustan.

Mientras que el guamuchil es un árbol originario de México, es ficus no lo es, y habría que tomar en cuenta que, los árboles introducidos de ecosistemas ajenos, suelen ser una de las principales causas de plagas, pues las traen de un lugar a otro, además de que alteran el equilibrio natural del ecosistema al que se introducen de manera artificial, lo cual implica la pérdida de muchas especies nativas, no sólo de plantas, sino también de animales.

Del ficus, además, se han hecho estudios sobre el secreto de su rápido crecimiento, y los resultados han mostrado que esto se debe a que absorben gran cantidad de nutrientes de la tierra constantemente, dejando a las plantas nativas sin los suficientes, así también, para que sea capaz de sobrevivir, requiere ser constantemente regado en sus primeros años.

El guamuchi por otra parte, casi puede sobrevivir sin agua. Es por ello que abunda en los cerros de clima seco, donde el agua es escasa, y donde hace mucho calor, es decir, ideal para la zona sur de Morelos. Eso no impide que tenga amplio follaje y brinde bastante sombra y que alcance impresionante tamaño en tan poco tiempo. En muchas ocasiones, en los pueblos el árbol es utilizado como cerco vivo para delimitar terrenos y proteger cultivos, debido a sus pequeñas y puntiagudas espinas.

El recorte del árbol mexicano, brinda un excelente combustible, ya que su leña es maciza, mientras que las del ficus es bofa y no tiene ningún rendimiento cuando preparamos el mole en cazuela de barro, y sólo porque hoy en día ya no es común hacer casas en donde sus muros y vigas sean troncos de grandes árboles, porque los de guamuchil demostraban de esa manera su fortaleza. Si hiciéramos una con madera de ficus, seguro se truena con el peso del zacate.

Además, en sus distintas variedades, el guamuchil da un fruto bastante interesante. Algunos son muy dulces, otros semidulces, amargos o semiamargos. Estos se pueden comer crudos, tiernos y hasta secos. Y cuando la variedad es amarga, se pueden asar al fuego, el ficus no da ningún fruto comestible. Leí por ahí en alguna parte del Internet, que incluso la semilla molida es utilizada para combatir hongos de los cultivos y otras plagas como esos famosos gusanitos cogolleros que se comen las mazorcas de la milpa.

Finalmente, todas las partes del árbol tienen usos medicinales, los cuáles se encuentran albergados en las contramemorias de los pueblos que saben utilizar la corteza, las hojas, el fruto y su cáscara, conocimiento que se perdería si este árbol desapareciera, y en realidad, aveces pareciera que va a desaparecer, pues cada vez son más talados para reemplazarlos por otras especies, cuando estos resultan ideales para reforestar.

Básicamente se sabe que es astringente, por lo que puede ser usado para sanar heridas, para combatir diarreas, como anti-inflamatorio, para sanar úlceras y en general, para cualquier tipo de malestar estomacal, aunque sus usos se extienden en gran medida, por lo que resulta una importante tarea no dejar perder todos esos saberes que seguramente la gente de mayor edad de nuestros pueblos conoce, y para ello es importante priorizar la plantación de este tipo de especies por sobre la de las especies ajenas a nuestro territorio.

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Comparsa “Tierra de Zapata” en el encuentro de comparsas 2017


Este domingo 22 de enero, se realizó en Jiutepec, previo a los carnavales, el séptimo encuentro de comparsas de dicho municipio, en donde por tercer año participa la comparsa de San Miguel 30, “Tierra de Zapata” con 20 trajes de chinelo artesanales en representación del municipio de Tlaltizapán.

Aquí compartimos algunas fotos que pudimos obtener gracias a algunas vecinas de la comunidad de San Miguel 30, Karla y Norma que asistieron al encuentro y tomaron fotos a nuestros chinelos.

 

Sobre las bases de la vida comunitaria


DSC02106Los pueblos de Morelos, desde hace cientos de años tenemos prácticas características de organización comunitaria, formas de vida tradicionales que han trascendido al paso de los años y a los continuos abusos, opresiones y saqueos de los que hemos sido objeto.

Sin embargo, han sido precisamente dichas características de la vida comunitaria las que nos han permitido mantener la cohesión como lo que somos, pueblos originarios con características que nos definen y nos caracterizan en nuestra diferencia, con aspectos específicos unos con otros, ya que no siempre provenimos de una misma raíz, y es justamente esa gran diversidad étnica lo que enriquece nuestras culturas.

En su libro, Magonismo y vida comunal, Benjamín Maldonado al analizar la propuesta libertaria de Ricardo Flores Magón, encuentra en ella “la comunalidad” como la columna vertebral del ser indio, la cual está compuesta de 4 elementos principales:

  1. El territorio comunal: Se refiere al uso y defensa del espacio colectivo, es decir, aquello que nos pertenece a todos, como los montes, campos, ríos, cerros, lagos y demás elementos del territorio de disfrute común que defendemos de la misma forma contra invasiones o destrucción.

  2. El trabajo comunal: El apoyo mutuo en comunidad más allá del ámbito familiar. Es decir, aquellos trabajos colectivos y voluntarios en beneficio de toda la comunidad, como las fatigas. Estos, tal cual son voluntarios, es decir, un trabajo sin remuneración particular, pero de suma importancia para la vida en comunidad.

  3. El poder comunal: Implica la participación en las asambleas y el desempeño de cargos cívicos que formen parte del sistema de gobierno autónomo comunitario.

  4. El disfrute comunal: La participación y el patrocinio de las fiestas de la comunidad.

“En la participación de hombres y mujeres en estos cuatro aspectos se manifiesta la pertenencia responsable a una colectividad y esa colectividad reconoce a los que se destacan en su servicio, generándoles prestigio. Para los indios no basta ser de la comunidad, es preciso ser comunidad y expresarlo”1.

Estas especificidades de nuestros pueblos es lo que ha generado una identidad y sentimiento de pertenencia que la mayoría de quienes vivimos en un pueblo originario conservamos. No hay elemento que no contribuya a tal configuración de la vida comunitaria, nuestra falta de participación en cualquiera de ellos, debilita el vínculo y los nudos de la comunalidad.

Por ello, hasta la fiesta resulta importante en la forma de vida comunitaria. No todo puede ser trabajo y obligación, si no hay disfrute de ese trabajo colectivo tampoco hay motivación.

¿Te identificas con algo de esta idea? ¿Se te ocurre algún otro elemento d ella vida comunitaria?

1 Maldonado, Benjamín. Magonismo y vida comunal, Oaxaca: DES – UESA CSEIIO, 2012, pp.26-27.

2° Aniversario de la comparsa “Tierra de Zapata”


Que vengan muchos años más de tradiciones y de autonomía de los pueblos y las organizaciones. La comparsa es un ejemplo de ello, ya que ha logrado construirse de manera independiente y autogestiva apoyando siempre los eventos populares de las comunidades vecinas.

En el marco de la fiesta tradicional de San Miguel 30 2016, la comparsa de chinelos de esta comunidad celebra su segundo aniversario e invita abiertamente a brincar con ellxs…

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Mujeres indígenas, líderes comunitarias de Morelos


lideres comunitarias2A lo largo de la historia de nuestro Morelos, han sido muchas las mujeres que han participado en los distintos procesos de lucha y rescate de nuestras raíces.

Este 8 de Marzo, día internacional de la mujer trabajadora, la Coordinadora de Grupos Culturales Indígenas  y Populares, hace un reconocimientos a estas mujeres con las que hemos compartido muy buenas experiencias de lucha.

Algunas de ellas ya no están con nosotros, y muchas siguen compartiendo sus conocimientos y saberes ancestrales sin esperar nada a cambio. Aquí enlistamos a algunas de ellas, pero nos faltan muchas que silenciosamente han hecho historia.

Ellas, hijas, abuelas, madres, amantes, compañeras, rebeldes, subversivas, agitadoras, médicas tradicionales, parteras, cantantes, promotoras culturales, mujeres de las comunidades, han dejado un legado muy importante, y por ello, les hacemos este reconocimiento para que más gente las conozca y sepan el importante papel que han tenido las mujeres en los procesos revolucionarios de nuestros pueblos.

Paula Batalla: Originaria de Atlacholoaya, vivió gran parte de su vida en San Miguel 30, donde aún vive su descendencia familiar. Fue una valiente Jaramillista que nunca dio un paso atrás en la organización comunitaria cultural, poítica y social  de San Miguel 30.

Modesta Lavana Pérez: (24 de feb 1929 -13 de dic 2010), indigena nahua de Hueyapan, medica tradicional, fundadora de la Coordinadora de Grupos Culturales Indígenas y Populares.

Magdalena Valadez Gutierrez: Promotora cultural y defensora de los derechos de las mujeres. Una mujer luchadora de la colonia El Mirador, del municipio de Tlaltizapán.

Julia Salazar: Indigena nahua de Xoxocotla, defensora de la lucha por el agua, la tierra y vida, en el movimiento de los 13 pueblos del que fue fundadora en el sur de Morelos.

Maria Felix, promotora cultural de San José de los laureles, Tlayacapan.

Delia Ramírez Castellanos: indígena nahua de Hueyapan, cantante en nahuatl.