Fotoreportaje: las casas más afectadas en San Miguel 30 por el sismo 19SMX


22290509_1902773116711155_554220811_nÉstas son algunas de las viviendas mas afectadas en San Miguel 30 por el temblor del 19 de septiembre, a las cuales la brigada comunitaria que se organizo en el pueblo ha tratado de apoyar con los víveres que han llegado. Pero esto no se termina hasta que todxs tengan nuevamente un techo, para lo cual también buscaremos la forma de apoyar a las familias afectadas con un carácter meramente solidario y no filantrópico, como han pretendido hacerlo o mostrar parecer hacerlo los políticos. Más bien, proponemos el trabajo colectivo para ayudar a los afectados a que se recuperen como familias que forman parte de la comunidad, ya que como nuestra historia nos lo demuestra, nuestros procesos constructivos como pueblos se han desarrollado bajo el trabajo colectivo, donde actualmente tenemos de ejemplo las fatigas que se llevan a cabo en el recinto ferial, en el panteón o en los canales. Pero nuestra historia nos hace ver que incluso el levantamiento de viviendas se ha hecho con los mismos parámetros organizativos:

Paula Batalla, la valiente jaramillista que pasó gran parte de su vida en San Miguel 30, describe en su autobiografía como fue que ella tuvo una casa cuando llegó aquí. Toda la gente del pueblo se reunió en el terreno que se le asigno y trabajaron toda la mañana construyendo una casa. Al terminar, cada familia llevó algo de su casa, una cazuela, una cuchara, una cobija, etc., y luego se la entregaron a Paula… ¿Se habrá perdido ya esa forma de expresión solidaria?

La fotos que mostramos a continuación, son de algunas de las casas que encontramos más dañadas en el pueblo, perteneciantes a las personas que también enlistamos, a las que se ha tratado de apoyar con los víveres que quienes no tuvieron afectaciones han aportado y con los aportes que nos han llegado de otras partes. Lxs invitamos a seguir apoyándolos, y para ello que mejor que visitarlos para ofrecerles cualquier tipo de ayuda. En un pueblo tan pequeño como el nuestro, seguramente alguno de ellxs es nuestro vecino, amistad o familiar:

  • La vejiga
  • Doña Sarita
  • Techi
  • Juana Neri
  • Juan Rico
  • Andrés el chino
  • Tonchi
  • La cuya
  • Camerino Manzanares
  • Doña Vicenta
  • Entre otrxs que desconocemos sus nombres o apodos, pero que más allá de problemas personales o diferencias en otras ocasiones, hoy requieren el apoyo de su pueblo para volver a empezar…

“¡¡Es una buena oportunidad para que de los escombros construyamos un Morelos nuevo!!”

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A 97 años del asesinato, ¡Zapata vive!


Desde las memorias más antiguas de nuestros tiempos, mucho antes de la llegada de los españoles, hablamos de aproximadamente 1000 años A. C. (como se suele decir), las culturas que habitaban aquí se dedicaban al trabajo con la tierra, a sembrar maíz, calabaza, frijol, chile con amplios conocimientos sobre agricultura y sistemas de riego. Aquellas culturas eran autosuficientes, pues producían sus propios alimentos.

La llegada de los españoles a México, marcó una nueva época y concepción distinta de la tierra y las formas productivas. Trajeron un nuevo producto, la caña, un producto que necesitó de la industrialización y la esclavización de los pueblos indígenas de Morelos.

Las necesidades a partir de entonces fueron distintas, la caña no se producía para el autoconsumo, sino para la reproducción de dinero y desde entonces, los Europeos siempre han tratado de menospreciar las formas tradicionales del trabajo campesino que tenían nuestros ancestros, siempre han tratado de hacer menos nuestras formas de organización comunitaria.

Por eso a lo largo de los siglos, desde 1492 que los españoles pisaron suelo mexicano, han hecho todo lo que está en sus manos para arrebatarnos las tierras, porque según ellos, no somos capaces de sacarles  el máximo provecho, no tenemos ni las tecnologías ni la visión de desarrollo como ellos para exprimir la tierra hasta la última gota, y por eso creen que es mejor que se las dejemos para que ellos lo hagan y nosotros únicamente seamos sus peones, sus esclavos.

Pero desde entonces también siempre existieron en nuestro territorio morelense hombres y mujeres que han luchado contra el despojo. A lo largo de la historia siempre ha habido gente que se han resistido al despojo de nuestros pueblos y han defendido lo que nos pertenece.

Los europeos, muy civilizados y muy nobles y buenos siempre han dicho de los indios que somos violentos y que no entendemos con palabras y siempre han dicho que los revolucionarios somos bandidos.

El 10 de abril de 1919 fue asesinado a traición Emiliano Zapata Salazar, el ícono más importante de la lucha campesina no sólo en Morelos, sino en todo México. ¿Pero por qué la figura e imagen de Zapata es tan respetada por todos los mexicanos? ¿Por qué su prestigio elevado?

Emiliano Zapata nació el 8 de agosto de 1879 en Anenecuilco, hijo de una familia de ascendencia campesina y humilde, y sobre todo, luchadora por la defensa de la tierra que durante generaciones habían combatido a los caciques que querían despojar a los pueblos de Morelos de sus tierras y convertirlas en haciendas azucareras.

Desde joven Emiliano siempre se mostró humilde y atento con la gente de su pueblo, cuando el veía que los hacendados le quitaban sus tierras a los indígenas y el gobierno solapaba aquellas acciones él se indignaba y decía que cuando el fuera mayor iba a luchar contra ellos para devolverle a sus paisanos lo que les habían quitado injustamente.

Y cumplió su palabra, cuando la llama de la revolución empezaba a encenderse, en Anenecuilco hicieron una asamblea para elegir al calpuleque del pueblo, es decir, aquel a quien iban a encomendar la labor de luchar al frente en la revolución. Lo eligieron los más viejos del pueblo, los que más experiencia tenían y le entregaron la responsabilidad de dirigir la revolución.

Zapata cumplió su palabra y fue el más digno representante del pueblo Morelense. Se unió a Madero para hacer la revolución, y cuando vio que él sólo quería llegar a la presidencia para sus propios intereses y no le repartió la tierra a los campesinos, se volvió a levantar en armas contra él.

Cuando el gobierno de los constitucionalistas de Venustiano Carranza en 1914 le ofreció ser jefe de la policía federal con tal de que traicionara a su pueblo, él se negó y siguió combatiendo. Incluso cuando junto con Francisco Villa tomaron la Ciudad de México y el palacio de gobierno, Zapata no quiso sentarse en la silla presidencial porque decía que ese era el lugar desde donde se tiranizaba al pueblo.

 Por eso la gente lo apreció tanto, porque nunca los traicionó, nunca se vendió y personas que se resisten a estirar la mano para traicionar a su pueblo no hay muchas. Por eso el gobierno nunca lo pudo matar en combate, porque los pueblos siempre lo protegían, cuando ya lo iban a agarrar, la gente se arriesgaba a esconderlo en sus propias casas. Por eso el 13 de agosto de 1916, el pueblo de Tlaltizapán prefirió ser masacrado por el ejército federal antes que entregar a su jefe.

El gobierno mató a más de trescientos lugareños porque nadie les quiso decir dónde tenían escondido a Emiliano, y por eso, nunca lo pudieron matar en combate, sólo a través de una cobarde traición el 10 de abril de 1919, cuando un general del ejército se hizo pasar por su aliado y con engaños, hizo entrar a Zapata a la hacienda de Chinameca y ahí toda la tropa disparó contra él.

Pero los revolucionarios siempre hemos dicho una cosa, nosotros somos semilla, y como semilla, a Zapata no lo enterramos, lo sembramos y su legado ha florecido, y el zapatismo es un movimiento revolucionario internacional. La figura de Zapata es conocida en todo el mundo porque todavía habemos quienes no nos rendimos en continuar su lucha y la de todos nuestros ancestros.

El gobierno dice respetar también la figura de Zapata y hoy lo festejan. Ellos festejarán porque lo mataron, nosotros no festejamos, conmemoramos, y conmemoramos todos los días luchando contra el despojo. Han querido borrar de nuestras memorias esta lucha, pero como nunca han podido, se han visto en la necesidad de respetar esta historia también.

Gracias a la lucha de Zapata y muchos otros que dieron su vida durante la revolución, en 1917 se inscribió en el artículo 27 el reparto agrario y la dotación de ejidos de forma que no se pudieran vender para que no hubiera forma de que se hicieran nuevos caciques que compraran a los campesinos sus parcelas, por eso no se podía vender antes el ejido.

En 1992, Carlos Salinas de Gortari hizo una reforma agraria, la cual le quitó al ejido esa característica y desde entonces el ejido ya se puede vender, y empezaron a aparecer los nuevos caciques. Ya no son hacendados, ahora son empresarios que compran decenas de parcelas para sembrar minas, termoeléctricas, unidades habitacionales, carreteras con el mismo discurso que tenían cuando nos conquistaron los españoles, que todo es por el progreso, porque nosotros los indios no tenemos esa visión de hacer algo productivo con lo que tenemos.

Hoy quieren que pensemos que no nos lo están quitando sino que nos lo compran legalmente. Pero en complicidad con el gobierno, los empresarios nos despojan de la tierra cuando el gobierno hace leyes y reformas para que los productos del campo ya no tengan valor, y para que los empresarios gringos y españoles puedan entrar libremente a nuestro país a vender sus productos y a invertir en proyectos mineros y energéticos.

El legado de Zapata sigue vivo en la lucha de nuestros pueblos contra ese tipo de despojos. El legado zapatista, campesino y combatiente está hoy en Huexca que lucha contra la termoeléctrica, en Amilcingo y Jantetelco luchando contra el gasoducto,  en las Piedras y Apatlaco que luchan contra el acueducto que les va a quitar el agua a los ejidos de Ayala, Cuaulta, Yautepec y Tlaltizapán, en Coatetelco y Miacatlán que luchan contra la minera que va a destruir la Zona Arqueológoica de Xochicalco, en Tepoztlán que está luchando contra la autopista que va a destruir sus cerros y en tantos pueblos que día a día construyen su autonomía y no se dejan engañar por quienes aseguran traer el progreso e invitan a los pueblos a salir del atraso en el que viven.

Zapata vive, la lucha sigue!!!

Ni un paso atrás!!

Pintas de ¿protesta? en la via pública…


En nuestro pueblo, Amador Salazar (San Miguel 30) como en todos lados, los chavos graffiteros se dan vuelo por las noches pintando clandestinamente las fachadas de los vecinos, o en otro caso, muros de la vía federal o estatal. Sin embargo, es extraño encontrarse con algún mensaje generalizado, ya que lo más común es que sólo pinten sus tags o placas. Pero hace alguno meses aparecieron unas con distintos mensajes al parecer de “indignación” en un muro de la carretera estatal Zacatepec-Zapata:

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A un punto de vista que podría decirse, subjetivo, ambos mensajes son contrastantes. “Muera el mal gobierno!”, apareció desde hace como medio año ya, mientras que “NO ERA PENAL” tendrá como un par de meses, durante las fechas del mundial como todos ya nos imaginaremos. No parece que ambas tengan algo en común, y no sólo lo digo por el color ni la caligrafía, sino por el mensaje y lo que cada una de ellas hace reflexionar.

¿Algo que decir al respecto?

El contraste desde el campo “Los San Juanes”


Bueno, de algo tenían que servir esas peligrosas torres de la CFE que sostienen lineas eléctricas de alta tensión y que atraviesan nuestros campos. Sí, los campos porque atravesarlas por una zona urbanizada ha de ser peligroso.

Primero, un par de fotografías tomadas hacia el sur de Los San Juanes. Se aprecian bien algunas de las parcelas productivas de ese campo; un poco más abajo el campo el camarón, el fraile. Con un pequeño esfuerzo se pueden distinguir los pueblos, y al fondo, los cerros que nos rodean.

Por otro lado, la devastación. Las unidades habitacionales que han destruido nuestros campos y que tantos perjuicios han causado a los pueblos de los alrededores. Por cierto, esas torres que llevan cables de alta tensión, pasan mero en medio de “La provincia”, la unidad que construye Casas GEO en Los San juanes. También se alcanza a distinguir una de las unidades que ha devastado el cerro de Atlacholoaya, la dichosa Homex, en la que los habitantes tanto se han quejado por la falta de servicios básicos.

Bueno, sólo para hacer una comparación de paisajes. Creo que la diferencia es grande.

Los dos cerros.


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Como podemos observar en la fotografía, el cerro chico está quemado totalmente, mientras que el grande mantiene su hierba seca hasta mediados de enero de este 2014; sin embargo, desde que yo tengo memoria, cada año en estas fechas ambos cerros son incendiados, al parecer a propósito por algunas personas.

Me cuenta mi papá que en otros tiempos, estos cerros no se quemaban. Que cuando por algún accidente empezaban a arder, los pobladores de las comunidades de San Miguel 30, Santa Rosa 30 y Atlacholoaya se organizaban en brigadas para apagar el fuego. Muy diferente a lo que sucede hoy que hay quienes van al cerro con el objetivo de quemarlo.

¿Razones? Las desconozco. Algunas suposiciones son que, ganaderos de la región lo hacen para que cuando crezca el nuevo zacate no se combine con el zacate seco y sea más fácil obtenerlo para el ganado; sin embargo, creo que nada justifica la deforestación premeditada de nuestros paisajes naturales. A causa de esos incendios, los árboles se debilitan cada día más, pues sus troncos se van degradando con el fuego anual que deben soportar, y por otro lado, la fauna silvestre de la zona también ha ido desapareciendo. Hace algunos años todavía era muy común encontrarse con víboras de cascabel, mazacuatas e incluso los lagartos enchaquirados conocidos también como escorpiones, entre otras especies que hoy en día son muy difíciles de ver.